martes, 24 de marzo de 2009

Hoy

En cuanto a cristalinas esperanzas dilatándose atrás del gran castillo, lo cual no significa absolutamente nada, no sé mucho. Yo nunca sé de muertes amarillas. Ustedes sacarán sus propias conclusiones. Pero, al menos, puedo estar definitivamente seguro (de esto no hay pruebas fehacientes) de que hoy, ahora, en este mismo instante. ¿Puedo? El tono de mi voz es ahora (y cuándo sino ahora, cómo podría ser de otro modo) el tono de mi voz (¿es?) está en vibración, sufre de miedo. Y acaso por esta causa supongo que no puedo, pero ¿puedo? Puedo sí. Cómo no. Cómo no voy a poder si acá estoy y me palpo y nos palpamos y es gracioso ver el tumulto de palmas y el precinto de lo que, ahora no, no aún, será hoy (pero no hoy, es claro). Mañana: el precinto de mañana es hoy, y esto es muy alarmante. Sólo sé del silencio si pienso en otra cosa. Silencio, pienso, y digo: con ruido no me sirve. Y pienso en cosas blancas, en la luna de leche, o en el pan con manteca. Y pienso en siete sílabas, o en un mar no salobre, o en la frase siguiente: 'Hoy es hoy/ y a la vez/ es más/ y más./ No es nada.'... Y no sé quién la dijo.

Lo buscaré mañana.

No hay comentarios: