domingo, 29 de marzo de 2009

Noche

Ocurre pronto una salvación de elementos drásticamente oscuros, pronto en el sentido de que empiezan a moverse detrás nuestro ni bien se ha ido la luz, con los primeros ecos difusos de lobos o cantautores epilépticos. Todo esto es relatado a su vez por pequeñas franjas de narradores (todo el mundo está enfermo) que, apostados contra la barra de madera pulida de un bar cualquiera, ya sea en la Ciudad Vieja o en algún recodo del barrio de Flores, dejan salir torrencialmente grupos de frases hechas de sombras y de sangre derramada. Pero he aquí que las primeras luces de la noche, o sus primeros destellos no apagados, invaden el ámbito de gritos y elucubraciones (sea cual fuere su significado sólo sombrío), derribando en un momento el muro que divide, durante las horas del día, a las criaturas perversas de las otras, las no ocultas, las que se arman de silencio y que se exponen. A saber: la perversión de estas criaturas, que es nuestra porque somos nosotros porque nacimos de algún centro, no tiene límites.

martes, 24 de marzo de 2009

Hoy

En cuanto a cristalinas esperanzas dilatándose atrás del gran castillo, lo cual no significa absolutamente nada, no sé mucho. Yo nunca sé de muertes amarillas. Ustedes sacarán sus propias conclusiones. Pero, al menos, puedo estar definitivamente seguro (de esto no hay pruebas fehacientes) de que hoy, ahora, en este mismo instante. ¿Puedo? El tono de mi voz es ahora (y cuándo sino ahora, cómo podría ser de otro modo) el tono de mi voz (¿es?) está en vibración, sufre de miedo. Y acaso por esta causa supongo que no puedo, pero ¿puedo? Puedo sí. Cómo no. Cómo no voy a poder si acá estoy y me palpo y nos palpamos y es gracioso ver el tumulto de palmas y el precinto de lo que, ahora no, no aún, será hoy (pero no hoy, es claro). Mañana: el precinto de mañana es hoy, y esto es muy alarmante. Sólo sé del silencio si pienso en otra cosa. Silencio, pienso, y digo: con ruido no me sirve. Y pienso en cosas blancas, en la luna de leche, o en el pan con manteca. Y pienso en siete sílabas, o en un mar no salobre, o en la frase siguiente: 'Hoy es hoy/ y a la vez/ es más/ y más./ No es nada.'... Y no sé quién la dijo.

Lo buscaré mañana.